El Tiempo en Cuenca

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ÍNFIMA PARTICIPACIÓN

¿Qué diríamos de unas elecciones municipales, autonómicas o generales en las que solo votase el 6% de los ciudadanos? ¿Consideraríamos esos resultados representativos de la voluntad general-si es que tal voluntad existe- de los ciudadanos?
Pues bien, ese porcentaje, ese mínimo y exiguo 6% es el número de afiliados del PP de Castilla-La Mancha que nos hemos inscrito para "participar", entre otras cosas, en la elección de la persona que dirigirá el partido en los próximos cuatro años. ¿Podemos considerar legítima políticamente una elección en la que el 94% de los afiliados no participan? ¿Se sentirá legitimada la persona elegida al ser votada por menos de ese 6% de los afiliados?
Y es que el proceso elegido, lejos de impulsar la participación de los afiliados, ha tenido el efecto contrario. Veamos en qué consiste. 
En primer lugar, cualquier afiliado que quiera participar en el proceso de elección de su presidente tiene que inscribirse.Inscribirse supone rellenar un formulario y enviarlo a la sede correspondiente, bien por correo electrónico, fax, o llevarlo presencialmente. Este es un primer obstáculo para cientos de afiliados que desconocen que es un nuevo procedimiento, puesto en marcha en febrero en el Congreso Nacional, y que siguen pensando que hay que actuar igual que siempre. 
Otra condición- es verdad que esta es tradicional - es la de estar al corriente de pago de las cuotas de partido. Uno puede pensar que qué menos que pagar la cuota, claro, pero: ¿Se les prohíbe el voto en elecciones municipales a los que tienen deudas de cualquier tipo con el ayuntamiento? Es este, por tanto, otro obstáculo más a la participación que supone que cientos de afiliados no puedan expresar su opinión en un asunto tan trascendental para el partido. 
Esas dos cuestiones, unidas a la sensación de los afiliados -bastante ajustada a la realidad, por cierto- de que nunca se les consulta para las decisiones importantes, hace que un mínimo y raquítico 6% vaya a a participar en un congreso regional, aún sabiendo que habrá, por primera vez, dos candidaturas en liza. 
Por eso, y de cara a los futuros congresos, para que no pase lo mismo que en el regional, propongo varias cosas: Que se consideren inscritos a todos  los afiliados por el mero hecho de serlo; que el pago de las cuotas no sea un requisito "sine qua non" para poder ejercer el derecho a elegir y ser elegido, que como tal está reconocido en los estatutos; y que el número de compromisarios coincida con el de afiliados para que nadie que lo desee, deje de ejercer su democrático derecho a la participación.
Espero que reconsideremos el sistema elegido porque si el objetivo que buscábamos era impulsar la participación de los afiliados, los resultados nos han dejado claro que hemos fracasado. 

LA "AMIGA" QUINTANILLA

Carmen Quintanilla es una experimentada diputada popular por la provincia de Ciudad Real. Su señoría ha saltado a la fama por una "amistosa" conversación con Tomás Medina, el presidente de la Junta Local del PP de Puebla del Príncipe, un pequeño pueblo de Ciudad Real. Hay que señalar que Medina pretende disputar la presidencia del PP de Castilla-La Mancha a María Dolores Cospedal.
 La diputada en su amigable conversación, llama a su amigo "perrillo ladrador" y le sugiere tiernamente que un "oso" se lo comerá. Además, como muestra del gran cariño que parecía profesarle, le espetó pacificamente que estaba "cavando su propia tumba", eso sí, en el PP, claro. 
La susodicha parlamentaria castellano-manchega alegó - supongo que en su defensa- que era una conversación entre amigos y que ahora "sentía traicionada su lealtad".
Me parece interesante analizar las expresiones que utiliza la diputada para intentar atisbar qué hay detrás de esa conversación.
Marina Fernández Lagunilla afirma en "La lengua en la comunicación política I: El discurso del poder", que "la palabra en política es acción". Hemos de examinar, pues, las palabras que usa Quintanilla para poder comprender qué acciones pretende. 
La metáfora, recurso muy utilizado en la comunicación política, es, según la citada Lagunilla, "una estrategia de indirecta verbal que permite hablar al político de cuestiones delicadas, al tiempo que le dota de una cierta inmunidad comunicativa". 
Siendo esto así: ¿Qué acción buscaba Quintanilla al usar esas palabras y no otras? ¿Buscaba inmunidad con el uso de las metáforas?
La primera comparación que utiliza la tantas veces citada diputada es la de "cavar su propia tumba". Esa resonancia de la muerte, del final de la vida (política) pretende, es evidente, asustar a Medina. De no ser así, la "amiga" de Medina podría haberle dicho simplemente que iba a tener dificultades para continuar en política. Eso hubiera sido también una coacción, un intento antidemocrático de limitar la participación de un afiliado en un proceso congresual, pero hubiera disminuido la carga semántica de oscuridad y miedo que esa metáfora aporta. 
Otra metáfora es la del "perrillo ladrador" y el oso que se lo va a comer. Todos conocemos el dicho popular de "perro ladrador, poco mordedor". A ese dicho, Quintanilla une el "illo" que es, como todos sabemos un sufijo disminutivo y despectivo. ¿Un amigo usa ese sufijo despectivo y usa esa expresión en una conversación de amistad leal? 
Y otra vez el uso del miedo con la figura del oso:  Un animal grande, poderoso y temible contra un "perrillo"
Aparte de que me produce tristeza y vergüenza que una diputada de mi partido entienda la confrontación democrática interna como un drama -muerte y tumba- en la que hay un "oso" - ¿Quién es ese oso? que se come a un "perrillo"; queda claro que la diputada pretende coaccionar y asustar, como el oso asustaría a un perrillo, a su "amigo" Tomás Medina. 
Creo haber mostrado, aunque mínimamente, lo que puede haber detrás de las  palabras de Quintanilla hacia Medina. Parece evidente que el uso de esas metáforas pretende amedrentar al afiliado popular con la táctica del uso del miedo. Intenta también, sabiendo que su actuación es profundamente antidemocrática, lograr esa inmunidad comunicativa. 
No conozco personalmente a ninguno de los dos, pero queda claro que Medina debe escoger mucho mejor sus amistades. 

¿Cómo sabe el presidente del PP de Cuenca la "opinión mayoritaria" si no nos ha preguntado?

Andan los medios debatiendo, con ardor, sobre si María Dolores de Cospedal puede o no, debe o no, compatibilizar los cargos de Diputada, Ministra de Defensa, Secretaria General Nacional del PP y Presidenta del PP de Castilla-La Mancha. A nadie debe caberle duda  de que Cospedal es una persona capaz y trabajadora donde las haya, pero esa no es la cuestión. La pregunta es: ¿Estamos o no de acuerdo con que los políticos acumulen cargos?
En esas estábamos, cuando Francisco Risueño, afiliado del Partido Popular de San Clemente y compromisario en el próximo congreso nacional del partido, ha presentado una enmienda relacionada con las incompatibilidades entre cargos orgánicos e institucionales, según han informado diversos medios, entre ellos la cadena ser.
El Presidente de mi partido en Cuenca, mi compañero Benjamín Prieto, ha salido a la palestra a declarar que la opinión de Francisco Risueño, que  se muestra contrario a que alguien pueda acumular cargos, no es la opinión mayoritaria en el partido. 
Y digo yo: ¿Cómo puede saber Benjamín Prieto lo que pensamos si no nos lo ha preguntado?
Dado que parece que no me preguntará lo que pienso, lo escribiré aquí. Mi opinión sobre la acumulación de cargos coincide prácticamente con el texto que aparecerá en los estatutos de mi partido que se aprobarán el próximo fin de semana en la cita congresual. El texto dirá así, si nadie lo cambia: "Con carácter general, no podrá desempeñarse más de un cargo territorial de Presidente o Secretario General en el Partido, ni acumularse a éste más de un cargo de representación institucional, local, autonómica o nacional. 

Yo haría una simple enmienda de supresión del  comienzo que dice: "Con carácter general".
 Así, el texto quedaría: "No podrá desempeñarse más de un cargo territorial de Presidente o Secretario General en el Partido, ni acumularse a éste más de un cargo de representación institucional, local, autonómica o nacional.".
Coincido pues con Risueño y aplaudo su valentía al presentar esa enmienda. Como ocurre habitualmente la respuesta pública al “enmendante” conquense se ha articulado desde la dirección del partido con una falacia “ad hominen”, deslizando que lo hace por una “antigua vendetta”. Eso es mentira con toda seguridad, pero si así fuera: ¿Invalidaría eso el argumento? ¿De ser así habría que estar a favor de la acumulación de cargos?
Los liberales tenemos prevención ante el poder y por eso optamos por un poder repartido, controlado, y no acumulado en unas pocas manos.
Termino como empecé: ¿Cómo puede saber el presidente del PP de Cuenca la opinión mayoritaria del partido si no nos ha preguntado?
 

DEMOCRACIA, "MA NON TROPPO"

Un interesante artículo de Guillermo Gortázar en el diario digital "El Español", titulado "No es el congreso del PP, sino el del aparato del PP",  en el que  cuenta su experiencia como candidato a compromisario para el próximo congreso nacional del partido, me ha empujado a contar la mía, porque se parecen como una gota de agua a otra.
Esta descripciòn que a continuaciòn pueden leer la envié ya hace unos días a varios afiliados,  al presidente de mi partido en Cuenca, a dirigentes regionales, así como a Luisa Fernanda Rudí, presidenta del comité organizador del citado congreso.
Ahí va pues el relato, meramente descriptivo y sin apenas valoración alguna:




ASÍ FUE EL PROCESO DE ELECCIÓN DE COMPROMISARIOS DEL PP EN CUENCA

Hace unas semanas los afiliados del PP de Cuenca recibimos una carta en las que se nos informaba de que nuestro partido había convocado el Congreso Nacional para el próximo mes de febrero.  En la misiva se indicaba que aquél que quisiese participar como compromisario en el citado congreso, debía “ponerse en contacto” con la sede provincial antes del día 16 de diciembre a las 14h y entregar un formulario relleno que aparecía en el dorso de la carta. En ese texto se aclaraba que en caso de que hubiera más candidatos que plazas de compromisarios, se procedería a votar el día 19, desde las 17 a las 19:30.
Tal como he hecho en ocasiones anteriores envié un correo electrónico a la dirección del partido en Cuenca en el que adjuntaba mi solicitud para ser compromisario. Nadie me contestó nunca a ese correo para indicarme si mi solicitud había sido admitida o no.
El viernes 16 de diciembre, como dije antes, acababa el plazo de presentación de candidaturas a las 14 horas. A las 21:04 del mismo viernes recibí una llamada de la gerente del partido, en la que me indicaba que habría elecciones en Cuenca el lunes siguiente,  día 19 de diciembre,  entre las 17 y las 19:30.
En ese momento, y en una rápida reflexión, dada la escasa información que tenía- ¿Cómo se articulaba la votación?; ¿Quién eran los compañeros que se presentaban a la misma?- y lo extraño de esa llamada un viernes a las 21 horas de la noche, pensé en retirarme del proceso. Sin embargo decidí no hacerlo con el objetivo de comprobar de primera mano la salud democrática del mismo.
Llegó el sábado y ninguna información se me hizo llegar.. Yo no tenía acceso a los censos de afilados – era sábado y la sede hasta el lunes permanecería cerrada-; desconocía la forma de votación; no sabía quién formaría la mesa electoral y cómo se habría elegido, etc.  Con esa situación así, el sábado envío un mensaje a la gerente del partido – hay que decir que ha sido tremendamente amable conmigo- a las 12:30 con la siguiente pregunta: “¿Cuándo sabremos quiénes nos hemos presentado?” La respuesta me llega por un mensaje de la gerente a las 15.25 del domingo día 18 de diciembre, o sea, casi 27 horas después.
A todo esto, llegó el lunes y los afiliados del PP de Cuenca desconocían si había habido, o no, más candidatos que plazas de compromisarios, y si, por tanto, tendrían la posibilidad de acudir a votar o no.
A las 12.25 del mismo día de la votación, a cuatro horas y treinta y cinco minutos del inicio de la votación,  recibirían los afiliados un sms desde la sede del partido, indicando que se votaría, desde las 17 a las 19:30. A las 12:45 recibirían un correo con la misma información del sms.
A las 16:13 del lunes remití un correo a la atención del presidente provincial en el que pedía información acerca del método de elección de la mesa electoral, que es quien dirige el momento de la votación y del escrutinio,  y del órgano que había nombrado a los miembros de la mesa. Por el momento no he recibido contestación al respecto.
Creo que la simple descripción de los hechos evidencia que el proceso de elección de compromisarios es tan deficiente que no garantiza el mínimo aspecto democrático del mismo.
¿Cómo se garantiza que todos los candidatos se han inscrito en tiempo y forma la fórmula de “ponerse en contacto con la sede”? ¿Por qué no se nos ha facilitado un listado de afiliados? ¿Lo han podido tener algunos candidatos y otros no? ¿Por qué no se comunicó a los afilados que habría votación hasta el lunes a las 12:25, cuando el viernes a las 14h ya se tenía constancia de que habría que votar? ¿Por qué se me avisa a mí, personalmente, a las 21 horas y no poco después de las 14 horas, cuando terminó el plazo de presentación de candidaturas? ¿Cómo podría yo haberme puesto en contacto con afiliados para pedirles el voto, sin censos, y con el aviso un viernes a las 21 horas de la noche?  ¿Cómo se ha elegido la mesa electoral? ¿Quién la ha elegido?
Evidentemente, al ver cómo estaba articulado el proceso, voté y ni siquiera permanecí a observar el escrutinio. No merecía la pena. El resultado estaba escrito en las estrellas.
Probablemente alguien, utilizando la “falacia ad hominem”, saldrá a decir que cuento estas cosas porque no he conseguido ser compromisario. No gastaré tiempo en responder a esto. Aunque así fuera, los hechos seguirían siendo los mismos y el proceso seguiría siendo igual de irregular que si esa no fuera la razón de hacer público este relato.



                                                                                                                                             
           

AHORA ES EL MOMENTO

Cuando algunos militantes del PP de Cuenca hemos abogado públicamente por una regeneración de nuestro partido, hemos obtenido siempre la misma respuesta: ¡No es el momento!. Daba igual si nuestro mensaje lo lanzábamos desde las redes sociales, la prensa, la radio o la televisión, porque siempre encontrábamos el mismo muro: ¡No es el momento!
Asimismo ocurría cuando intentábamos abrir un debate en nuestros órganos internos: No es el momento, nos decían.
Ahora que afortunadamente tenemos gobierno y un gobierno del PP; ahora que  la estabilidad institucional parece llevar camino de asentarse; ahora que ya se anuncian los congresos en el Partido Popular: ¿Es ahora el momento?
La situación de crisis profunda y debilidad del PSOE, puede llevarnos a los populares al error de pensar que nada hemos de cambiar en nuestro partido y que, por tanto, es mejor dejar las cosas como están. Sin embargo, yo pienso, que es ahora, justo ahora, con una oposición débil, cuando hemos de aprovechar para fortalecer nuestro proyecto y regenerarnos, para que cuando el PSOE se recupere nos encuentre más fuertes que nunca.
Hemos de avanzar, creo yo, en dos direcciones básicamente: Una, la regeneración democrática; y otra, el afianzamiento de los valores liberales y conservadores  que siempre han convivido en nuestro partido. 
Los congresos, sin duda, han de servir para debatir cuestiones de tipo ideológico; para afinar nuestros programas que han de dar solución a los desafíos de los tiempos en que vivimos. Los españoles han puesto su confianza en nosotros y no podemos defraudarles.
Y también debemos aprovechar las citas congresuales para caminar con paso firme hacia un partido que se vuelve hacia sus afiliados; que tiene en cuenta sus opiniones y que cuenta con ellos para tomar sus decisiones. 
Yo quiero que mi partido, que es el de Cuenca,  sea un partido moderno y abierto. Yo quiero que mi partido se parezca más a una gran familia que a una pequeña camarilla. Yo quiero un partido que atraiga a los afiliados y que no los repela. Yo quiero un partido proactivo y no reactivo. 
Yo quiero un partido que aprovecha el potencial de todos y cada uno de los afiliados y que no desaprovecha el aliento de nadie.
Vivimos un momento de auge mundial del populismo. En España la amenaza del populismo de "Podemos" está ahí, latente. En Castilla-La Mancha, los populistas son los que sostienen el gobierno del socialista García Page. Y en Cuenca vemos como los populistas de IU_Ganemos "asoman la patita" en los plenos proponiendo siempre soluciones sencillas a los problemas complejos.
Es importante que el PP se refuerce, se regenere y se transforme para impedir que esas formaciones populistas tomen las riendas en nuestras instituciones. Es ahora, en este tiempo de congresos, el momento para que nuestro partido empiece a recuperar a miles de personas que en su momento nos dieron su confianza y ahora, por diversas causas, nos la han retirado. Aprovechemos este tiempo de debate interno para acercar el partido a los ciudadanos.
Empecemos con congresos abiertos en los que cada militante tenga un voto. Cristina Cifuentes ya ha anunciado que así se hará en Madrid. Y cambiemos nuestros estatutos dando voz y voto en las decisiones importantes a nuestros afiliados.
No sé si en  nuestro congreso nacional habrá más de una candidatura; todo apunta a que no. Desconozco qué ocurrirá en CLM y si María Dolores de Cospedal, flamante ministra de defensa, volverá a optar a la presidencia del PP en nuestra región. En Cuenca, sin embargo, todo parece indicar que podremos debatir distintas visiones en nuestro partido, lo que nos hará mucho más fuertes.
No tengamos miedo ni a la democracia ni a la libertad. Ahora es el momento. 

EL PELIGRO DE LA AUTOCOMPLACENCIA

He decidido despertar este blog que lleva durmiente varios meses. Me propongo seguir escribiendo aquí sobre política, comunicación, y, sobre todo, acerca de Cuenca.
El pasado 20 de diciembre los españoles fuimos a las urnas. El resultado, como todo el mundo ya sabe, es un parlamento fragmentado que va a hacer muy dificil la formación de un gobierno. Escribo esto tras conocer que en Cataluña han conseguido "in extremis", un "apaño" para investir como presidente del gobierno de la Comunidad Autónoma de Cataluña al, hasta ahora, alcalde de Gerona, con el objetivo de romper España.
Dejo este escenario nacional para otro momento, porque de lo que yo quiero hablar hoy es de la situación de mi partido en Cuenca, tras las elecciones del 20D.
Al igual que en España, el PP ha ganado las elecciones en Cuenca. Es verdad que aquí hemos obtenido un mayor porcentaje de votos que a nivel nacional. Pero también es verdad que en esta ocasión, a diferencia de otras, el descenso sufrido en porcentaje de votos respecto a las elecciones generales anteriores, es parecido al ocurrido en España.
Cuando esto ocurre, se pueden adoptar dos posturas: Una, refugiarse en la autocomplacencia; y otra, hacer un análisis crítico y sacar consecuencias. 
Las lecturas que por aquí hemos hecho se encuadran más en la primera de las posturas que en la segunda.
 La verdad, la queramos oír o no, es que hemos perdido unos 20.000 votos y que nuestra caída, en porcentaje, se acerca a los 14 puntos. A nivel nacional unos 3,8 millones de votantes han dejado de confiar en nosotros, lo que ha supuesto un descenso porcentual de un 16%.
Es evidente  que el PP necesita volver a la defensa de los principios liberales y conservadores que siempre han sido nuestra seña de identidad. Es verdad que hay territorios de España donde necesitamos liderazgos más fuertes y discursos más nítidos. Es verdad que la crisis y las medidas que Rajoy ha tenido que implementar para salvar España de la ruina, han hecho mella en los votantes. Y es verdad, cómo no, que la corrupción ha sido un factor decisivo para muchos votantes a la hora de apartarse del PP.
Todo esto, como no puede ser de otra manera, ha influído en nuestro resultado en Cuenca. Pero antes nuestro partido en Cuenca resistía mejor los descensos que, fruto de múltiples factores, se producían a nivel nacional.
Como dije antes, lo peor es refugiarse en la autocomplacencia para desdeñar cualquier atisbo de análisis crítico que ponga encima de la mesa las cosas que no se hacen bien. Lo peor es dejarse llevar por los cantos de sirena de los coros de aduladores y no atender a quienes quieren de verdad que el PP siga siendo el gran partido nacional cuyas políticas han supuesto las mayores cotas de desarrollo para nuestro país.
Aznar pidió en el último Comité Ejecutivo Nacional la celebración de un Congreso extraordinario y abierto. Yo también creo que es necesario reforzar el liderazgo. Rajoy ya ha anunciado que se presentará al próximo congreso. Un liderazgo reforzado, salido de un congreso abierto, es, desde mi punto de vista, un paso necesario para que el PP recupere los votantes perdidos.
Y en Cuenca ha de hacerse igual. Un congreso provincial abierto, sin cortapisas, donde todo el que esté dispuesto a liderar el partido, pueda presentar su proyecto, Un congreso en el que se cumpla aquéllo de: "Un militante, un voto". Un congreso que dibuje un partido reforzado en su democracia interna, un partido  en el que la opinión del militante se tiene en cuenta. Un partido que, tal como ha afirmao Cristina Cifuentes, deja en manos de sus afiliados la elección de los candidatos a las distintas instituciones.
Necesitamos recuperar esos 20.000 votantes que se nos han ido y para ello, primero, nos tenemos que recuperar nosotros. Y para recuperarnos necesitamos creer en que nosotros,  sin "tutelas ni tutías", como dijo nuestro fundador Fraga, somos los más capaces para elegir el mejor camino. Para recuperarnos empecemos por un congreso provincial abierto. Y cuanto antes, mejor.


La importancia del liderazgo de Cospedal

Siempre he pensado que Andalucía es un régimen. Estas elecciones lo han certificado. Los socialistas andaluces son impermeables a la corrupción y por más “ERES” fraudulentos y por más paro que haya en esa tierra, no van a dejar de votar al PSOE que es el sustento material y espiritual de ese régimen. Da igual que Andalucía sea la autonomía con los peores índices de empleo y que la gestión en la educación y la sanidad  sea desastrosa. Se vota para que se mantenga el régimen. Es un régimen y ya está.
En Castilla-La Mancha hubiera ocurrido lo mismo a no ser por el liderazgo de María Dolores de Cospedal.  Aquí, en nuestra región, los socialistas habían gobernado una y otra vez y se habían infiltrado en todas las estructuras sociales de nuestra región. No había asociación, colectivo, grupo o grupúsculo en el que no estuvieran metidos. Eso hacía muy difícil acabar con el régimen y devolver la región a una senda de normalidad democrática con la alternancia política que suele darse en cualquier sociedad moderna.
Cospedal fue elegida para competir por la presidencia de la Junta en las elecciones autonómicas de 2007. No ganó pero se dedicó, desde ese momento, a fortalecer el partido y crear una alternativa potente para las siguientes elecciones. Así fue: en 2011, por fin, el PP con Cospedal acababa con el  régimen.
Cospedal, en términos “weberianos” vino con la “potestas” otorgada por la dirección nacional del partido y se ganó y se gana día a día la “autoritas” que conlleva un liderazgo fuerte  y necesario para poner fin a un régimen que arruinó a esta región y que la tenía sumida en los últimos lugares en todos los indicadores.
Ahora nadie, absolutamente nadie, cuestiona el liderazgo de Cospedal. Un liderazgo que no sólo le reconocemos en el partido, sino que le reconocieron
los castellano-manchegos en 2011 y que le volverán a reconocer el día 24 de mayo.
Si ha sido importante el liderazgo de Cospedal para recuperar una región arrasada y para modernizar una tierra con enormes posibilidades, lo fue de manera decisiva para que CLM no se convirtiese en un régimen clientelar, como desgraciadamente ocurre en Andalucía.
Hoy, si cabe, a la luz del resultado de las elecciones en andaluzas,cuando el régimen socialista es ya pasado,se valora mucho más la importancia del liderazgo de Cospedal para dotar de músculo de la región y encaminarla hacia el futuro.